Estudio rescata el valor de la lectura en formato impreso

Recientemente publicado en la revista Review of Educational Research, dio a conocer que la lectura en papel ayuda a la compresión más que aquella que se realiza en dispositivos digitales, rescatando la importancia de los textos impresos en la formación de los estudiantes.

09/04/2024

La investigación titulada “Do New Forms of Reading Pay Off? A Meta-Analysis on the Relationship Between Leisure Digital Reading Habits and Text Comprehension” concluyó que los hábitos de lectura por ocio en pantalla se relacionan mínimamente con la comprensión lectora, lo que contrasta con la relación positiva sólida entre hábitos de lectura en papel y la comprensión.

Liderada por la Estructura de Investigación Interdisciplinar de Lectura (ERI Lectura) de la Universitat de València y por los investigadores Ladislao Salmerón, Lidia Altamura y Cristina Vargas, el estudio también recomienda alentar la lectura en formato impreso en la educación básica y secundaria, como una forma de mejorar a largo plazo las habilidades lectoras de los estudiantes.

“Con este estudio buscábamos aportar información sobre el rol de los hábitos lectores digitales en la comprensión lectora. Hasta la fecha, los estudios se habían centrado en hábitos lectores con materiales impresos y, aunque sabemos que el uso de dispositivos digitales está creciendo, aun no teníamos información sobre su relación con la comprensión lectora”, comenta Lidia Altamura a Asimpres, investigadora de la ERI de Lectura de la UV y firmante del artículo.

El valor de lo impreso

El metaestudio revisó 25 estudios con 39 comparaciones publicadas entre el 2000 y 2022, concluyendo que la relación entre la frecuencia de lectura de textos impresos y la comprensión de textos son mucho mayores (entre 0,30 y 0,40) que el que encontramos para los hábitos de lectura digital de ocio (0,05).

El análisis de estos números, explica la investigadora en un artículo publicado por la Universidad de Valencia, se traduce en que “si un estudiante pasa diez horas leyendo libros en papel, su comprensión será probablemente de seis a ocho veces mayor que si leyera en dispositivos digitales durante la misma cantidad de tiempo”.

Entre los factores que explican esta situación se encuentran la inferioridad de las pantallas en la compresión lectora y el uso que cada persona le otorga a los dispositivos digitales. “Normalmente, utilizamos los dispositivos digitales para navegar por redes sociales y entretenernos, estamos continuamente filtrando información irrelevante, exponiéndonos a estímulos de breve duración y no siempre de alta calidad. Por el contrario, las expectativas que tenemos con los materiales impresos son diferentes”, explica Lidia Altamura.

En esta línea, agrega la investigadora, diversos estudios que abordan la preferencia de medios de lectura apuntan a un favoritismo por escoger formatos impresos antes que digitales “porque sentimos que somos capaces de concentrarnos más y de leer de manera más sostenida y atenta. Debido a esta diferencia de experiencias, a nuestro cerebro le resulta complicado aplicar procesos de lectura profundos en los dispositivos digitales, porque normalmente no solemos utilizarlos con este fin”, argumenta.

Una oportunidad para la industria gráfica

Otra de las grandes conclusiones del estudio dice relación a la edad de los lectores. Así, a medida que las personas crecen, la relación entre lectura digital lúdica y comprensión de textos se vuelve positiva.

Ante esta situación, los investigadores aseguran que fomentar la práctica lectora en papel desde edades tempranas puede contribuir a una mejor adquisición de habilidades lectoras: “La lectura en papel podría, a corto plazo, alentar unos procesos lectores más profundos y centrados en el texto. Y, a largo plazo, garantizar el correcto desarrollo de la comprensión lectora”, comenta Lidia.

El público joven se configura como un mercado con gran potencial para la industria gráfica: “Los jóvenes se sienten atraídos por nuevas tendencias y temas que genuinamente les interesan. En este sentido, la industria gráfica y de impresión podría aprovechar esta oportunidad para comprender y acercarse a los lectores, estableciendo un puente entre las preferencias actuales y la promoción de la lectura”, concluye Lidia Altamura.